Bienestar

¡Adelgaza con la dieta del vikingo!

Con la dieta del vikingo cualquier persona podría bajar de peso sin dejar de comer… ¡Y  tiene respaldo científico!

El imaginario colectivo ha convertido a los vikingos en un pueblo orgulloso, belicoso y ceremonial. Pocos documentos nos quedan sobre la dieta que podían llevar. Con todo, algunos expertos especulan que estos pueblos tenían un régimen que era un modelo de eficiencia, y hasta de innovación, al ser capaces de sacarle muy buen partido a los ingredientes que tenían más a mano, disfrutando, además, de una importante ventaja alimenticia respecto a sus enemigos.

vikingo

Desde los reyes hasta los marineros, toda la población comía carne: cerdo, ganado vacuno, cordero, cabrito y hasta caballos eran explotados para este fin. Por otro lado, la caza era fundamental y la carne de reno, alce y oso también se incluían entre sus platos. La pesca, por supuesto, era básica para unos pueblos que pasaban largas temporadas en el mar y los pescados se conservaban y preparaban de formas muy dispares, entre ellas ahumados, en escabeche o convertidos en mojama. Los vikingos no freían los alimentos y optaban por otras técnicas más saludables como hervirlos, dando lugar a tradicionales estofados, como el ‘skause’. Por último, las frutas y verduras provenían de entornos salvajes y las comidas se aderezaban con hierbas como el cilantro, el comino, la mostaza o el rábano picante.

Los diez principios

Un grupo de investigadores decidió reformular las tesis de la nueva dieta nórdica, también conocida como NND (The New Nordic Diet). Según el estudio llevado a cabo por el coordinador Emil Bruun Blauert, el chef Mathias Krog Holt, la doctora Charlotte Mithril y el emprendedor Claus Meyer existen diez principios sobre las que se basa este régimen:

  • Incluir más frutas y vegetales en la dieta, en concreto, más bayas, repollo, verduras de raíz, legumbres, hierbas aromáticas y papas
  • Prestar particular atención a los cereales de grano integral, como la avena, el centeno y la cebada
  • Añadir pescados provenientes del mar y los lagos
  • Comer carne de más calidad, pero en porciones más pequeñas
  • Obtener más alimentos de los parajes naturales
  • Consumir comida orgánica, siempre que sea posible
  • Evitar los aditivos
  • Adaptar las comidas a cada estación del año y/o clima
  • Tomar más comidas caseras
  • Ingerir menos comida chatarra

Un estudio danés publicado en el American Journal of Clinical Nutrition probó la dieta del vikingo en 181 sujetos con sobrepeso, verificando que estos acababan ingiriendo 422 kilocalorías menos que aquellos que llevaban otros regímenes, sintiéndose, además, muy satisfechos con su plan. 

¿Qué esperas? ¡A comer como vikingo!

Tomado de: El Confidencial

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