Bienestar

“Chascos” por el afán de las mañanas

Por la mañana tenemos tanto sueño y estamos tan de afán que nos ocurren “chascos” como estos…

Dicen que al que madruga Dios lo ayuda, pero no siempre es así, a veces por la mañana tenemos tanto sueño que aún no estamos despabilados del todo, por lo que el afán mañanero nos hace embarrarla. Es que el sueño y el poco tiempo son dos ingredientes que no deberían mezclarse, como el alcohol y la gasolina. Hazlo y arriésgate a sufrir uno de estos “chascos”, si es que no los has vivido ya…

Adiós al despertador

¿Cuántas veces buscamos a ciegas el despertador sobre la mesa de noche y lo tiramos al piso donde se destroza en mil pedazos por el golpe? Bueno, a muchas nos ha sucedido y lo que más rabia da es que nos gustaba ese despertador… Lo único bueno es que el ruido del totazo nos saca de la cama.

Café sorpresa

Si no tienes una cafetera de las que se puede programar desde la noche anterior, es probable que alguna vez hayas intentado preparar café medio dormida, con el párpado pegado y la sábana marcada en la mejilla. Solo al primer sorbo descrubres que has preparado el tinto sin café, es decir, solo estás tomando agua caliente filtrada. Peor, quemas la cafetera al accionarla sin agua o la vuelves nada al prenderla sin filtro.

Colores trucados

La luz de la madrugada puede jugarnos muy malas pasadas; es tan tenue, extraña y escasa que fácilmente podemos ponernos una media de un color y otra de otro o elegir el saco equivocado, pero lo peor que puede pasarnos (y pasa, créenos) es ponernos zapatos parecidos, pero de distintos pares. Lo peor es que nos damos cuenta cuando ya ha amanecido plenamente y estamos muy lejos de la casa.

Exceso de maquillaje

A menos que tengas un espejo con luces, tipo diva de Hollywood, sabrás que maquillarse bien temprano en las mañanas bajo la luz del bombillo, es casi una hazaña debido a la poca luz. Es preferible esperar a que el sol esté pleno para no terminar pintorreteada como un payaso por maquillarte en la penumbra.

Ningún maquillaje

Una de las peores cosas que puede pasarnos a las mujeres: salir con la cara lavada y dejar el maquillaje en la casa. En serio, es terrible, sobre todo si consideras que hoy tienes una importante reunión en donde deberías lucir impecable o peor, la bendita foto de la empresa… ¡Qué tragedia!

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¿Te sientes identificada con alguno de estos “chascos” mañaneros? Comparte esta nota con tus amigas y pregúntales si alguna vez les ha pasado algo así.

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