Bienestar

Corrige tu postura mientras estás sentada

Muchas de nosotras trabajamos sentadas y si lo analizamos nos vamos a dar cuenta que siempre adoptamos posturas pensando en nuestra comodidad pero pocas veces pensamos en nuestra salud, es por eso que te compartimos esta información para que empieces a corregir tu postura.

La edad puede ser un condicionante: el paso del tiempo deteriora la elasticidad, tornándonos cada día más rígidas y llevándonos a perder movilidad. Existe, por otro lado, un factor hereditario, es decir, alteraciones de nuestra estructura que, en muchos casos, son congénitas (de nacimiento) y otras que se adquieren porque tenemos una estructura con una predisposición a sufrir. Por ejemplo, si tenemos una personalidad explosiva, estaremos predispuestos a estar más tensionados; si tenemos una columna con algún problema en su estructura, nos va a generar dolores a veces hasta sin haber realizado ningún esfuerzo.

sobrepeso

El sobrepeso es un factor sumamente destructivo para la columna y las articulaciones en general. Así, por ejemplo, tener sobrepeso suele llevar a quien lo padece –en su intento por revertir la situación– a hacer actividad física, lo que hace que no tarden en aparecer los dolores en tobillos, rodillas, columna, etc. Pensemos que la actividad aeróbica de caminar es buena, pero una estructura ósea con exceso de peso no está preparada para soportarla.

Asimismo, los traumatismos presentes a lo largo de la vida –desde edades tempranas– condicionan nuestra calidad de vida, aunque a veces no nos demos cuenta. Por ejemplo, un niño desde que nace hasta los 5 años de edad puede llegar a caerse unas 2.500 veces; vaya si tendrá oportunidad de que algunos de estos traumas le generen una dolencia.

postura

Corregir la postura

Si pasamos más de un tercio de nuestro día en la oficina, detrás de un escritorio o sentados frente a una computadora, es más que seguro que hayamos sentidos las consecuencias de adoptar una mala postura sentados o, simplemente, el estrés que se acumula en los hombros, espalda y piernas.

Los estudios demuestran que el 75% de la población padeció algún tipo de molestia o dolor en la espalda y, si a eso le sumamos que cada una de nosotras tenemos algún tipo de desbalance o debilidad muscular (dormir del mismo lado, llevar la cartera siempre del mismo lado o utilizar billetera –en los hombres-), comprenderemos la importancia de adoptar una buena postura durante esas horas de trabajo, ya que nuestra espalda nos estará recordando que debemos tomar algunos pequeños descansos para relajar la posición.

Prestar atención a nuestros hábitos

La postura durante las horas de trabajo es crucial; tener sillones ergonómicos y escritorios que también lo sean ayudarán a tener un ambiente más amigable con nuestra postura, pero también nosotros tendremos que prestarle atención a la disposición de nuestra computadora: si el monitor está muy alto o bajo (tiene que estar frente a nosotros a la altura de nuestra vista), debemos trabajar con nuestro antebrazo apoyado en el escritorio y no con él suelto, y cuando doblamos la muñeca para manejar el mouse todo el peso lo soporta el cuello, así nos contracturamos y generamos dolores de muñeca. Además, cada hora conviene levantarse de la silla y caminar brevemente, ya que esto mejora nuestro retorno venoso y no deja que la tensión se acumule.

sedentarismo

Fuera de la oficina

* Levantar objetos del suelo sin flexionar las rodillas es una acción frecuente que nos genera un movimiento de basculación del cinturón lumbar acercando los cuerpos vertebrales y predisponiéndonos para pinzar un nervio o afectar el disco, porque reducimos los espacios entre las vértebras en esta acción. Creemos que tenemos que tener cuidado si levantamos algo pesado cuando en realidad es la acción en sí la que nos puede dañar: no importa si es pesado o no, aunque levantemos un papel nos puede generar un dolor intenso en toda la zona lumbar.

* Dormir de manera inadecuada es otro factor sumamente importante. La postura ideal para dormir es de costado con una ligera flexión de ambas rodillas (posición fetal). Nunca boca abajo, ya que las curvas se acentúan y hay que girar la cabeza hacia un costado para respirar y todo esto genera, por las horas que pasamos durmiendo, una tensión estructural importante. También hay que tener en cuenta el tipo de colchón, almohada, etc., que cobra relevancia si pensamos que pasamos un cuarto de nuestra vida durmiendo. Un colchón no debería ser usado más de ocho años, y una almohada, no más de dos.

* El sedentarismo es otro gran culpable de los dolores de espalda. Las actividades laborales y hogareñas nos “obligan” a movernos menos; esto, sumado a la alimentación de baja calidad, rápida, etc.

Algunos ejercicios

* Acostada boca arriba con las rodillas flexionadas, lleva una rodilla al pecho y cuenta hasta 10, tomándote de la rodilla con ambas manos. Suelta, haz lo mismo con la otra y luego haz lo mismo con las dos. Y, cuando lo haga, haz círculos hacia un lado y el otro.

* Haz ejercicios de movilidad del cuello con mano cambiada: prueba llevar la oreja al hombro sin levantarlo, primero uno y luego otro; ir adelante llevando el mentón al pecho y hacer semicírculos. Cuídate de no llevar la cabeza hacia atrás.

* Series de abdominales levantando el tronco (no nos debe doler el cuello). Elévate mirando el techo; puedes colocar las manos entrelazadas por detrás de la nuca o sobre el pecho.

* Estira todos los grupos musculares (piernas, brazos, tronco) sin “rebote”, llega hasta donde alcances, cuenta hasta 10 y regresa.

Tomado de Entremujeres

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