Bienestar

Percepción: cómo los sentidos nos engañan

Un experto en percepción nos explica por qué nada es lo que parece, sino que depende, ¿de qué? Del contexto.

Vas subiendo una escalera y, de pronto, pones el pie en el último peldaño, y te das cuenta de que hiciste un esfuerzo innecesario porque no había ningún escalón allí: tus ojos te engañaron. ¿Te ha pasado? No te preocupes, no estás enferma, es normal. Se trata de un problema de percepción.

“La percepción humana es la integración de los estímulos recibidos por los sentidos (ojo, oído, olfato, tacto y gusto) con nuestras experiencias. Cada sentido tiene una parte del cerebro (o varias) encargada de controlarlo; este órgano clasifica los estímulos recibidos según nuestra subjetividad y nosotros los organizamos a través del lenguaje”, explica el doctor André Didyme-Dôme, psicólogo máster en comunicación, docente de teorías de la percepción de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Ese dicho que reza ‘nada es lo que parece‘, resulta ser muy cierto. El doctor explica que “desde la filosofía se plantea que los sentidos nos engañan, pero esto tiene una base biológica. A veces, el engaño es causado por alteraciones o lesiones en los órganos (tumores), otras veces por problemas químicos o eléctricos en el cerebro (enfermedades mentales). También ocurren por el consumo de sustancias psicoactivas que alteran la percepción, como los alucinógenos”.

Pero y si no tienes ninguna enfermedad, ni te has metido o tomado nada raro, y sin embargo descubres que los sentidos te engañan, es porque así es. Es más, si no fuera por ese engaño, no tendríamos cine, magia, ni arte.

El cine, por ejemplo, aprovecha una condición natural del ojo para crear la ilusión de movimiento. “El cine se fundamenta en el principio de permanencia de la imagen en la retina. Fue descubierto por Peter Mark Roget, un físico que quedó ciego por tantos experimentos que realizó. Él se dio cuenta de que al pasar varias imágenes en secuencia a una velocidad de 24 a 36 imágenes por segundo, el ojo deja de ver cada imagen por separado y ve movimiento. Una pura ilusión”, explica el experto.

“Por otro lado está la alteración de la atención, uno de los dispositivos básicos del aprendizaje. Los magos utilizan la distracción para desviar la atención del público hacia un punto, mientras que en otro lugar está sucediendo algo que no percibimos”, explica.

Otra forma de alterar la percepción es cambiando el contexto. “Si me muestran la foto de un caballo y yo nunca he visto uno, no asociaré dicha imagen a ese animal”, ejemplifica. Mira este video y sorpréndete:



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