Bienestar

¿Por qué nos gusta pertenecer a grupos?

Pertenecer a un grupo nos hace felices y, por el contrario, ser excluidos nos hace sentirnos tristes, pero, ¿por qué?

Desde un punto de vista biológico, somos seres gregarios, es decir, vivimos en grupos, como los leones, y no en solitario, como los tigres; eso quiere decir que venimos programados para sentirnos bien al ser aceptados y mal al ser excluidos. Es por eso que nos sentimos tan impulsados a pertenecer a grupos, ya sean académicos, religiosos, económicos, artísticos, políticos, etc.

“Cuando rezaba sola sentía soledad y angustia, y sentía en el corazón un llamado espiritual. Cuando conocí la Legión (un grupo de oración) aprendí que cuando se ora en compañía se tiene más poder para que Dios nos escuche”, dice Stella, quien pertenece a un grupo religioso.

Y es que según una investigación de la Universidad de Purdue, en Indiana (Estados Unidos), publicada en la revista ‘Psychological Science’, necesitamos percibir que formamos parte de un grupo o que estamos conectados con los demás, y esa sensación de pertenencia puede venir de diferentes vías: inscribirse en un club, relacionarse con los vecinos o mantener el contacto visual con un desconocido, entre otras. Además, la necesidad de permanecer en conexión con otras personas es tan fuerte en los humanos que, incluso ser ignorado por un desconocido, puede hacer que una persona se sienta excluida y se sienta mal, informó la Agencia EFE.

Si bien es cierto que existen personas que no son tan sociales, igual pertenecen a un grupo, así no lo quieran, son ciudadanos de un país y mínimo son parte de un grupo laboral o familiar. Las personas 100% solitarias son casi ficción. Entre los verdaderos solitarios podríamos encontrar a ermitaños, ascetas, y otras personas que se aíslan voluntariamente por motivos religiosos o filosóficos.

Claro que también existe el caso contrario, personas que detestan pertenecer a grupos y se sienten mucho mejor estando solos. “Todas las veces que pertenecí a un grupo, ya fuera un equipo deportivo, un coro, o un grupo de colegas, salí con el corazón herido, porque siempre había alguien que me encontraba algo que criticarme, así yo cuidara milimétricamente mi comportamiento y planeara y qué decir y cómo decirlo. Entonces decidí, sencillamente, dejar de tener amigos. Mi círculo social se reduce a mi familia y a mis compañeros del trabajo, con los que evito relacionarme a nivel social”, confiesa Ángela.

“Ahora está muy de moda diagnosticar a los niños o jóvenes que no quieren pertenecer a grupos como personas que padecen de ansiedad social, un trastorno que, si bien existe, no se puede diagnosticar a la ligera. Una razón por la cual las personas dejan de pertenecer a grupos es porque han tenido malas experiencias, o sencillamente porque son individuos muy seguros de sí mismos, que tienen una rica vida interior y se sienten bien rodeados de pocas personas con las que tienen vínculos muy estrechos“, explica el psicólogo y terapeuta de niños y adolescentes André Didyme-Dome.

A ti, ¿te gusta o no pertenecer a grupos? ¡Comparte tus respuestas con Vibra!

*Los nombres de las personas que dieron su testimonio se han ocultado parcialmente para proteger su identidad.

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