Curiosidades

Pecados capitales de nuestra Bogotá en sus 477 años

Hoy queremos felicitar a nuestra ciudad y capital Bogotá, llamada alguna vez “la Atenas Suramericana”, una ciudad multicultural por diversos factores, suponemos que Gonzalo Jiménez nunca se llegó a imaginar que este lugar sería tan grande.

Para muchos locales es un buen vividero, para los visitantes una ciudad llena de oportunidades y con todo esto, no es la ciudad que alguna vez conocimos, lo más triste es que tampoco hagamos algo para que su futuro sea diferente a lo que es en actualmente.

Como en cualquier familia y en cualquier casa siempre están presentes los problemas, aunque sabemos que la capital tiene cosas buenas, también debemos hablar de las cosas malas, no para exaltarlas, sino para empezar a cambiarlas para que todos podemos vivir mejor.

Estos son los pecados capitales de Bogotá:

Gula y Ebriedad

Más que la gula hablemos de ebriedad, un mal que en nuestro país es incontrolable, nuestra cultura es la de beber y por eso celebramos todo y tomamos por cualquier motivo, realmente lo malo son las consecuencias que trae el beber sin control, altos índices de accidentalidad, riñas y violencia intrafamiliar, parece ser el camino más rápido a la destrucción de la familia.

borracho

Avaricia

En nuestra sociedad nada nos parece suficiente y que mejor ejemplo que nuestros propios administradores, quienes tienen un salario y sin embargo miran como sacan una tajada de algún contrato siguiendo al pie de la letra el dicho “plata llama plata” con hechos de corrupción y sin pudor y olvidándose de la honestidad.

avaricia

Lujuria

Aquí no es necesario profundizar, todos los días vemos hechos de violencia sexual por parte de pervertidos que no respetan a nadie sin vergüenza del escarnio público, demostrando que cada vez estamos mentalmente enfermos y e que en cualquier parte ocurren casos en contra de la integridad de alguien, todo por satisfacer el deseo sexual, sin importar como.

Lujuria

Orgullo o Soberbia

En Bogotá el afán de ser importantes nos hace pasar por encima de los demás, de sus derechos y de sus necesidades, el famoso “primero yo, segundo yo y tercero yo” en esta ciudad funciona, pero te has preguntado ¿por qué existen los trancones vehiculares?, ¿por qué le niegan una silla azul a un anciano, una mujer embarazada o un niño?, ¿por qué creemos ser vulnerables cuando nos damos cuenta que hay personas en una condición más difícil que la nuestra? Porque solo nosotros tenemos nuestras razones para hacerlo.

soberbia

Pereza

En cada esquina vemos esto, culpando a la falta de empleo muchos vagos prefieren pedir en buses cantando, vendiendo “arte” y otros atracando, antes que tener un empleo con un salario mínimo, esos personajes sueñan con sueldos de presidente y con trabajos de cuatro horas diarias, una vida sin hacer mucho y vivir como reyes, lo más grave es que nosotros los que trabajamos honradamente les alcahueteamos con cualquier moneda.

pereza

Ira

En estos tiempos de incomprensión vamos por ahí creyendo que alguien nos va a hacer daño, volviéndonos zombis, se acabó la cordialidad, las buenas maneras, el respeto por la vida no existe y ahora a todos miramos mal, no le contestamos a quien pregunta, ignoramos a quien nos saluda y la palabra humanos solo es una etiqueta, de humanos no nos queda nada

ira

Envidia

No es la más grave pero si una de las más comunes con el dicho de “tengo envidia pero de la buena”, envidia es envidia y ya, otro factor importante para que en Bogotá exista inseguridad, la enemistad y la desconfianza, volviendo a nuestra sociedad en millones de sociedades de unos solo.

envidia

Esperamos que la ciudad empiece a cambiar, pero no podemos esperar a que llegue alguien a dirigir, atrevámonos a ser diferentes o ser exigentes con nosotros mismos, no traguemos entero, hagamos de nuestra ciudad lo que soñamos para nuestros hijos y no dejemos que otros la destruyan, la desangren y tal vez hasta nos saquen de nuestro propio territorio.

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