Curiosidades

Violencia contra la mujer, un costo que nadie ve

Un estudio del BID muestra como la calidad de vida de una mujer maltratada afecta niveles que van desde su salud, sus hijos y hasta el trabajo.

La violencia tiene un llamativo patrón de género: los hombres son más propensos a ser atacados por un extraño que por una persona de su “círculo íntimo”, mientras los principales agresores de mujeres son sus maridos o parejas.

Con este escenario, Jorge Agüero, profesor del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Connecticut (EE.UU.), decidió explorar, más allá de los golpes y ofensas, cómo la violencia doméstica afecta a las mujeres de América Latina.

Los hallazgos de su investigación, apoyada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), dejan ver que las probabilidades de un divorcio crecen significativamente para quienes sufren las agresiones, mientras su salud y la de sus hijos se deteriora.

El estudio, que empleó una muestra de 83.000 mujeres en Colombia, República Dominicana, Haití, Honduras y Perú, es el más exhaustivo en la región y da señales a los gobiernos sobre la urgencia de implementar mecanismos de prevención efectivos.

De acuerdo con los análisis de Agüero, Perú y Colombia tienen las tasas más altas de violencia física (cercanas al 40%), mientras en los demás países este indicador se ubica por debajo del 20%.

Pese a la diferencia en las tasas, todos tienen algo en común: la violencia alcanzó las fibras más íntimas de las mujeres afectadas por el fenómeno.
El estudio exploró la asociación entre la problemática y el empleo femenino y, contrario a lo que podría creerse, los resultados indican que en las mujeres que sufren violencia doméstica aumenta la inserción al mundo laboral, pero sólo debido a que se separan de sus parejas con más frecuencia.

De hecho, las mujeres que sufren cualquier tipo de violencia física tienen 83% más probabilidades de divorciarse y en las que experimentan violencia grave la tasa de divorcios aumenta en 132%.

A esto se suma que también existe una relación negativa entre la violencia física y salud femenina.

Las mujeres que sufren agresiones tienen niveles más bajos de hemoglobina, la tasa de anemia aumenta en un 9% y supera el 15% con violencia física grave.

El estudio muestra que la violencia doméstica afecta, además, la salud de los niños cuyas madres son víctimas, incluso antes de nacer, ya que éstas tienen menos probabilidades de haber tenido cuatro o más visitas prenatales obligatorias.

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En general, estos menores tienen un peso inferior al de un niño que nace en condiciones normales y los efectos no se limitan al corto plazo. La violencia en contra de sus madres reduce la probabilidad de que alcancen una estatura promedio y de que reciban vacunas, particularmente la del sarampión.

“A la larga, tener niños con desnutrición significa que habrá jóvenes y adultos menos productivos laboralmente y, por su historial, es probable que continúen con el círculo de violencia”, resalta Jorge Agüero.

No obstante, según el autor de la investigación, que se detuvo a estudiar con más profundidad el caso de Perú, en este país (“y muy probablemente ocurra lo mismo en los demás lugares de estudio”) los centros que apoyan a la mujer reducen la problemática.

“Hay evidencias de que conseguir información antes de alguna experiencia de violencia o encontrar un refugio en caso de que haya habido un episodio de agresión, reduce las secuelas que pudo identificar nuestro análisis”.

El investigador agrega que la mayoría de gobiernos simplemente han tratado de penalizar la violencia doméstica, “pero ignoran que hay efectos más profundos y lamentablemente no hay demasiados estudios para entenderlo”.

En Colombia, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2010, el 37% de las mujeres alguna vez casadas o unidas han sufrido agresiones físicas por parte de su esposo o compañero.

Nota relacionada: Consejos para evitar la violencia domestica, aquí.

Fuente: El Espectador  

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