Estilo

Tallas de la ropa, nuestro dolor de cabeza

Ninguna mujer vive en paz cuando vamos a la tienda de ropa y nos medimos prendas con nuestra talla –que no nos queda- y, ¿qué pasa?, tenemos que conformarnos con llevar una talla más grande creyendo que no es la nuestra, pero el problema no somos nosotras y nuestro cuerpo.

El siguiente artículo fue publicado en ELLE y relata la situación de una mujer que encontró en varias tiendas de ropa que las tallas no son iguales ni siquiera internamente, algo que nos pasa muy a menudo cuando salimos de compras.

Ella terminó probándose 9 prendas que no coincidieron con la talla que ella creía ser, la historia comienza así:

La semana pasada una chica, que normalmente utiliza una talla 40, criticó que, al probarse un vestido en H&M tuviera que recurrir a una talla 44 para que le quedara bien, lo que se suma a otra queja realizada el año pasado por otra mujer a la misma tienda por su tallaje de vaqueros “irreal y arbitraria”, “¿Debo asumir que la ropa moderna y actual no es para gente como yo?”, publicó.

Pasar de una S a una L o de una 40 a una 46 sin ningún tipo de explicación no es lo más alentador, como tampoco resulta muy práctico tener que llevarte al probador tres tallas diferentes de un mismo top.

Aunque la talla es lo de menos, admitamos que a todas nos importa la talla de vestido/falda/top que utilizamos. Y que, de repente, salgas de tu casa con una talla en concreto y que cuando llegues a Zara tengas tres tallas más, no es más que una forma de acabar con nuestra autoestima.

Así que, armada con mi teléfono y un montón de pantalones y faldas me metí en un probador para llegar al fondo de todo este asunto.

Antes de contarte mi experiencia, aquí tienes cuál es el tallaje que utiliza Zara.

XXS (34), XS (36), S (38), M (40), L (42), XL (44), XXL (46).

tallas

Y esto es todo lo que me probé…

1. Culotte con estampado floral (en la imagen una talla M)

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Para empezar no quería complicarme mucho la vida, así que probé con un culotte de la talla M. Por la parte de delante parecía que me quedaba bien, pero me lo tenía que estar subiendo constantemente para que no se me cayese.
Tuve que coger una talla S.

2. Culotte estampado (en la imagen una talla M)

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Luego me probé un culotte estampado muy parecido y de la misma talla. Suponía que me iba a quedar igual de grande que el que me había probado antes, pero ¡oh sorpresa! me quedaba como un guante. Perfecto.
Mi talla volvía a ser la M.

3. Jeans Dual skinny (en la imagen una talla 40)

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Tras el desastre de los culottes, le tocaba el turno a los vaqueros. Por lo general suelo utilizar una 38, en alguna ocasión incluso una 36, pero, por lo visto, en Zara no me queda bien ni siquiera una 40. A pesar de todo, no perdí la sonrisa en ningún momento.
La talla que me quedaba bien en este caso era la 42.

4. Vaqueros con el bajo deshilachado (en la imagen una talla 38)

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Convencida de que el tipo de vaqueros que me había probado antes no era el que mejor se adaptaba a mis formas, lo intenté con otro par de vaqueros, pero en esta ocasión con los bajos deshilachados. La talla 38 tampoco me quedaba bien, pero, por lo menos, podía abrochármelos. Quizás una talla más…
La talla que me quedaba bien en este caso era la 40.

5. Jeans bordados (en la imagen una talla 40)

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Tenía que haber unos vaqueros en Zara que me quedaran bien. Echa un vistazo a los de la foto.
Parece que me quedan bien ¿verdad? Bueno, pues las apariencias engañan, porque, en realidad, me sobraba bastante por la cintura y era como llevar unos vaqueros premamá… puede que al final mi talla sea de verdad la 38.
Mi talla en este caso era la 38.

6. Pantalón fluido volante (en la imagen una talla S)

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Esta soy yo tratando de abrocharme un par de pantalones demasiado pequeños.
Tuve que elegir una talla M.

7. Falda cuadros Vichy fucsia (en la imagen una XS)

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Decidí probarme algo en una talla más pequeña, pensando que, si no me había podido poner unos vaqueros de la talla 42, difícilmente podría hacerlo con una falda XS, pero quería asegurarme. No podía salir de mi asombro cuando vi que la falda me quedaba fenomenal, algo difícil de creer, dado que las otras tallas más grandes que me había probado anteriormente me apretaban tanto que apenas me dejaban respirar.
En este caso la talla XS me quedaba muy bien.

8. Falda volantes asimétricas (en la imagen una XS)

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Esta falda me quedaba muy ajustada por la cintura y pensé que no sería capaz de abrocharme la cremallera, pero Zara es una caja de sorpresas (otro día hablamos de los calcetines).
Mi talla en este caso era la XS.

9. Falda Midi estampada (en la imagen una talla S)

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Después del éxito con las otras faldas de talle alto, me probé este modelo floral en una XS, pero tuve que probarme otra más pequeña, para que no se me cayera al tiempo que me dejara respirar.
Mi talla en este caso era la S.

Conclusión

Cuando vuelva a Zara tendré que ser consciente de que no me puedo fiar de la talla ‘X’ que utilizo normalmente, ya que, durante el experimento, dependiendo de la prenda que me iba probando, tuve que utilizar una ‘X’, ‘Y’ o una ‘Z’. De hecho, toda la ropa que me probé en Zara ese día, iba de la talla 36 a la 42. CUATRO tallas diferentes.

Así que no estaría de más pedir a las marcas que fuesen más coherentes con las tallas.

Porque estoy segura de que no soy la única a la que no le gusta en absoluto tanta arbitrariedad.

Me puse en contacto con Zara por si querían dar su versión y, a día de hoy, sigo esperando una respuesta.

Tomado de ELLE 

Fotos: Cosmopolitan

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