Pareja

5 lesiones sexuales más comunes de lo que crees

Toma nota y antes de tener una faena salvajemente sexual ten en cuenta algunas recomendaciones porque como el cualquier deporte si tú no vas al terreno de juego [email protected] puedes salir [email protected]

Aunque no lo creas y aunque no te haya pasado, las lesiones sexuales son más comunes de lo que crees, según un estudio realizado por el sitio web ‘Meetville’, uno de cada tres adultos se lesiona mientras practica relaciones sexuales y, ojo, porque muchos de ellos tienen que acabar su noche de pasión en una sala de urgencias.

Un equipo de doctores señaló algunos de los daños más comunes que se encuentran en sus consultas.

1. Hematomas

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Las caídas de la cama, ligeros golpes contra paredes, cabeceros y otras trampas circundantes al ‘nido de amor’, pueden doler como un demonio e incluso dejarnos un buen moretón, pero parece que en mitad de los juegos de cama nos importa más bien poco. De hecho, según el estudio, el 40% de la gente no se da cuenta de que se ha hecho una lesión hasta el día siguiente, cuando el hematoma luce a todo color.

2. Contracturas y daños musculares

“Mi amiga Laura se rompió una vez el músculo intercostal (formado por fibras musculares muy finas situadas entre las costillas) durante una sesión de sexo y no se dio cuenta hasta el día siguiente cuando trató de levantarse de la cama y apenas podía moverse”, recuerda Isabel Thomson en ‘News’, quien se sorprendió al conocer que su amiga no había percibido que se había hecho un desgarro muscular con el que uno no puede ni estornudar porque el dolor es insoportable al mínimo movimiento.

Venirse arriba –nunca mejor dicho– y practicar dificultosas acrobacias sexuales puede acabar en una lesión muscular como una contractura, un esguince o una dislocación. Si en la excitación del momento no te das cuenta pero poco después empiezas a sentir una intensa molestia y la zona se empieza a hinchar, procura ponerte hielo y reposar una vez termines de jugar al Circo del Sol.

Como cuando uno sale a correr, el mejor remedio para evitar daños innecesarios es calentar antes de empezar la carrera para que tus músculos respondan bien y te sientas ágil. Y, atendiendo al mismo paralelismo, este ‘calentamiento previo’ reforzará tu resistencia: recuerda que lo importante es llegar a la meta, no quedarse a mitad de camino.

3. OINI (Objetos Introducidos No Identificados)

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Todos hemos escuchado hablar o hemos leído sobre casos en los que un paciente acude a urgencias con algún objeto extraño introducido en su ano o vagina que son incapaces de extraer. Aunque, tal y como recogen en el estudio, por lo general se trata de dildos y otros juguetes sexuales, el problema puede ir a mayores si, por ejemplo, se trata de un objeto de vidrio que –¡arg!– podría romperse. Para evitar que, nunca mejor dicho, se nos vaya de las manos, tan sencillo como mantener sujeto uno de los extremos y evitar que se cuele por completo.

4. La dispareunia: genitales doloridos

Los doctores participantes coincidieron en señalar que la lesión más común durante el coito vaginal es la dispareunia. También conocida coitalgia, se define como un dolor o molestia que puede ocurrir antes, después o durante la penetración y se traduce normalmente en irritación vaginal postcoital que, en ocasiones, puede alargarse en el tiempo provocando un profundo malestar.

La dispareunia masculina es mucho menos habitual que la femenina, que afecta aproximadamente a un 4% de la población. No obstante, pese a su baja prevalencia en los hombres no puede considerarse un trastorno únicamente femenino.

Como explica el doctor Barak Sered en el mencionado artículo de ‘News’, “esta lesión suele producirse como consecuencia de la falta de lubricación o una infección”, y recomienda realizar una prueba de enfermedades de transmisión sexual (ETS) o de infecciones del tracto urinario si a menudo se siente dolor durante el coito. Si no se tiene ninguno de estos problemas, la molestia podría deberse a una mala lubricación que puede remediarse con unos buenos preliminares o utilizando un lubricante artificial si fuese necesario.

5. Infección de orina

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Aunque también puede deberse a causas medioambientales que afecten al sistema inmunológico, la infección del tracto urinario (ITU) suele darse cuando las personas tienen una mayor actividad sexual, y puede ser muy dolorosa. Sus desagradables síntomas suelen ser ardor al orinar, una necesidad constante de miccionar, presencia de sangre en la orina y dolor permanente en la vejiga.

Requiere asistencia médica urgente para que receten un tratamiento rápido que resulta indoloro para la persona afectada y calma los síntomas. Cuidado, porque “de no ser tratada podría conducir a una enfermedad renal más grave”, asegura Sered. No obstante, los médicos y especialistas no se cansan en hacer una recomendación bien sencilla para prevenir su aparición: orinar siempre antes y después de practicar sexo.

Tomado de El Confidencial 

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