Pareja

Amores clandestinos, frecuentes y muy profundos

Los amores imposibles, prohibidos, idealizados o virtuales pueden transformarse en verdaderos secretos, afectándonos en distintas fases de nuestro desarrollo como personas adultas. ¿Somos todos propensos por igual a este tipo de relaciones?

Al parecer no. Según la psicóloga y terapeuta de familias y parejas Susana Muñoz Aburto, directora de Serbal, Centro de Desarrollos Sistémicos, tendrían mayor predisposición a vivirlos aquellos que han crecido en sistemas familiares en donde el ‘ser para otros’ es lo más relevante. “Plenos de autoexigencias, han construido su imagen de sujeto y familia de acuerdo a las expectativas que se tenían de él o de ella… De esa manera han desarrollado gran habilidad y eficiencia en el ejercicio de los diversos roles. Sin embargo, no se sienten ‘felices’.

La construcción y mantenimiento de una imagen pública prevalece sobre las vivencias y búsqueda de la intimidad en sus propios mundos privados”, explica la sicóloga.

Estos amores románticos o prohibidos a menudo se asemejan más a un sueño, como si fuese la historia de otro, y no la propia. Y el recordarla nutre, alegra y muchas veces proporciona un foco de sentido a esa vida personal o familiar enfocada en lo que “debe ser”, generalmente siguiendo patrones sociales.

Lo curioso es que son relaciones amorosas que sus protagonistas no catalogan como infidelidad; para ellos son profundas, amores románticos, clandestinos, del que sólo unos pocos se enteran y que aparentemente no impactan en sus respectivas vidas familiares y de pareja en las que se desenvuelven formalmente.

“Clandestino implica oculto de lo público”, dice Susana Muñoz. “Ocurre en una dimensión distinta, en una suerte de aislamiento en la que sólo cabe esa historia y donde ambos protagonistas sienten que son auténticos, sin puentes hacia la cotidianidad. Son como vidas secretas que no se simbolizan en el lenguaje, porque expresarlo implicaría lesiones o daños a terceros, y un atentado a la imagen que la persona tiene de sí”.

Patricia Estrella, también psicóloga y terapeuta, explica que en este tipo de relaciones hay también una cuota de dolor inherente, que es la imposibilidad de concretar ese amor perfecto. “El dolor por la pérdida anticipatoria, al tomar la opción de no desarrollarlo, implica la pérdida de algo que quizás fuera un cambio de dirección en la vida”.

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Los amores clandestinos ocurren en un espacio donde parece posible vivir auténticamente. “Sostiene una forma de funcionamiento ante el mundo externo según las expectativas que el sujeto percibe que los otros tienen de acuerdo a sus roles e imagen. Evita la crisis en aquellos sistemas ‘no clandestinos’, distanciándose aún más de los vínculos consigo mismo (a) y los otros”, comenta la sicóloga Susana Muñoz Aburto.

Opera como una ilusión que va sedando la realidad, y cuando empieza a desvanecerse la vivencia de la cotidianeidad, se hace muchísimo más dolorosa, a veces insostenible. “Ya no es posible ‘aguantar’, y empieza a desencadenarse la crisis y el dolor de la pérdida. Entonces las personas entran en duelo porque eligen reestructurar sus vidas, transitar la crisis, y eso implica darse cuenta que ‘no soy lo suficientemente feliz’, ‘no sé si te quiero demasiado’, ‘no sé si quiero estar contigo’, o si se devela este amor clandestino, es alta traición. Por cualquier lado implica una crisis”, profundiza la directora de Serbal.

La terapeuta Patricia Estrella recomienda que quienes han vivido o viven un amor clandestino tengan la posibilidad de dignificar la experiencia, humanizarla. “Colocarlo al nivel de lo posible, porque si nos quedamos en el paradigma o dogma de la psicoterapia, esto entra en la categoría de algo que no debiera ser vivido o experimentado”. “Implica un proceso con el paciente, con todo lo que es –agrega Susana Muñoz–, fortaleciendo el vínculo de confianza para acompañar en los momentos en que emerja la crisis, colocando la experiencia en el plano de lo humano, de manera que pueda ser integrada, metabolizada y puesta al servicio de su desarrollo”.

Nota relacionada: Infieles prefieren Chapinero y Usaquen, aquí.

Fuente: Veintitantos 

¿Has tenido algún amor clandestino?

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