Pareja

Fui infiel

Desde muy pequeñas nuestras madres nos han inculcado que debemos ser fieles y respetuosos con todas las personas que amamos; mas sin embargo notamos que desde nuestra infancia vemos cómo ellas permiten y callan, con gran resignación, cuando la mayoría de sus parejas tienen triángulos y hasta cuadrados amorosos.

Siempre me he cuestionado si no es un invento hipócrita de nuestra sociedad para censurar a las personas que se declaran abiertamente diferentes a los lineamientos que nos impone la sociedad. Si hacemos memorias o investigamos mejor algunas sociedades islámicas, sudafricanas y hasta la católica, entre otras, aceptan o han aceptado estar compuestas por matrimonios o uniones en “poliginia y poliandria” o como comúnmente conocemos, poligamia.

Después de realizar una introspección a la cultura que nos rodea, ¿no creen que sí es una posición radical interpuesta por nuestra sociedad? (Nada raro que sea una mujer envidiosa de que otra se declare sexualmente libre, porque a los hombres no se les califica tan severo y menos entre ellos mismos, por el contrario, se les reconoce como un mérito); pero yo no quiero escribir sobre lo que es bueno y lo que es malo, ni pretendo venderle la idea a nadie de que ser infiel o polígamo es correcto, simplemente les voy a contar mi experiencia.

Como toda niña buena me gusta fijarme en el gamín, la mayoría de mujeres tanto de nuestra sociedad como de cualquier otra cultura occidental tenemos la libertad, en principio, de elegir a quién le vamos a entregar nuestros afectos. Yo no fui la excepción a este principio y elegí el que tenía la “P” en la frente, les aseguro que no era la inicial ni del nombre, ni significaba príncipe, ni precioso y ningún adjetivo positivo (ahí se los dejo a su imaginación).

Como toda ingenua que en algún momento de la vida somos la mayoría de las buenas mujeres, que nos atrae este tipo de especímenes, el altar que le construimos es pequeño al lado de cualquier catedral. Luego la fachada del altar se ve afectada por las pruebas contundentes de que hemos fallado en la elección; a pesar de lo anterior creemos que nuestro amor y dedicación va cambiar la esencia de este personaje. “Chicas por favor, reaccionemos, estas relaciones son un círculo vicioso y dañino, las personas no cambian por nadie, claro ejemplo son las madres que derraman mares enteros para sacar a sus hijos de los malos vicios o malos pasos, ¿y cuántas lo logran?”.

Prosiguiendo con mi relato, yo caí en las redes de uno de estos personajes, esta historia sé que a la mayoría les va sonar bastante familiar, una chica estudiosa y trabajadora con muchos sueños un día se involucra con este personaje y ahí es cuando todo el mundo pregunta: ¿pero qué le vio?

Exactamente no sé qué es lo que nos sucede, pero en un momento sufrimos la transformación, después de ser una mujer segura, atractiva, con buena autoestima, emprendedora y arriesgada, me convertí en una mujer sumisa, dependiente, autocrítica, conformista, con muy baja autoestima y adicta a esta persona. La sensación de que era afortunada de que este espécimen se fijara en mí me hacía sentir triunfadora ante el resto de las féminas y terminé siendo “la incondicional”.

Cuando pasó el tiempo, me di cuenta que mi vida giraba en torno a él; ya no era feliz, todo lo contrario, era infeliz. En todo momento vivía ese sinsabor de si era real el amor que me profesaba o me mentía, “¿con quien estará?, ¿por qué no sale conmigo?, ¿sí estaré a la altura de él?, ¿soy lo suficientemente linda para él?, ¿deberé esforzarme más para agradarle?,” entre muchos más demonios.

Así viví por mucho tiempo hasta cuando las pruebas fueron tan contundentes que no tenía cómo justificar los malos hábitos de mi pareja, mi autoestima ya no existía, lo atractiva ya no lo veía por ningún lado, lo de trabajadora y emprendedora aún persistía, las cuentas no esperaban y más cuando nuestra generosidad paga gustos y cuentas ajenas.

Pero pasa lo que dice una buena amiga: “Cuando más oscura es la noche pronto amanecerá”, y tal vez no amaneció como yo soñaba, pero apareció la luz. En medio del dolor, frustración y la desilusión que provocan este tipo de relaciones reaparece en nuestra vida la ilusión, el escape a esa dura realidad; como por arte de magia estaba enredada en las mieles del amor y era protagonista de un triángulo amoroso tormentoso, como si fuera una adolecente, sin darme cuenta ni medir consecuencias, te envuelves en un sueño momentáneo, en el tibio calor de una hoguera y terminas haciendo lo que nunca te permitías pensar: SER INFIEL.

No justifico, ni me castigo, por el contrario, si me encontrara nuevamente en la misma situación creo que lo volvería a hacer. Aunque no trascendió, gracias a esa experiencia recuperé mi autoestima, aprendí que mi felicidad no debe depender de nadie y gracias a esa persona recuperé algo de lo que algún día fui; no me arrepiento de lo que hice, solo sé que pagué muy caro el precio de amar a otra persona por encima de mi ser.

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