Pareja

Profe-estudiante, jefe-empleado y otros amores prohibidos

Dicen que no hay nada más emocionante que lo prohibido, que la pasión despertada por aquello que se sabe está mal…

Ahora que la maestra inglesa Eppie Sprung Dawson (quien tuvo sexo con uno de sus alumnos cuando este apenas tenía 17 años) desafía a la escuela que la despidió, a la familia del chico y al gobierno británico poniendo en su Facebook que tiene una relación con el joven (ya mayor de edad), nos preguntamos: ¿Por qué todo lo prohibido es tan rico?

Cualquiera que haya tenido un romance con su jefe (o empleado) sabe de lo que estamos hablando. Las miradas que dicen más de un millón de palabras, se cruzan para hacernos latir el corazón tan fuerte como nunca antes. El más mínimo roce de un dedo meñique, hace explotar todos los sentidos y sentimos que nos desvanecemos en un mar de emociones.

¿Es verdadero amor o solo una ilusión causada por la emoción de la clandestinidad? Aquilino Polaino-Lorente, catedrático de Psicopatología en la Facultad de Medicina de la Universidad CEU-San Pablo, Madrid, escribió en un artículo para la revista Itsmo, que “toda prohibición manifiesta una cierta limitación de la voluntad y dicho sentimiento, que puede experimentarse como atracción, hace sentir la fascinación del reto que pone a prueba al yo, al mismo tiempo que lo cuestiona respecto a si podrá o no saltarse esos límites”.

Lo anterior quiere decir que mucha de la emoción que sentimos por ese profesor o ese jefe, se desvanecería en un instante si la relación fuera lícita. ¿Cómo saber si es así? ¡Fácil! Haz que ese amor prohibido se vuelva formal lo más pronto posible; si continúa con el mismo fuego, era amor verdadero, si quedan solo cenizas, no era nada.

¿Serías capaz de confesarte con Vibra?

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