Pareja

Tres historias

Samanta y Andrés

Samanta, la menor de las hermanas López, la luz de los ojos de su padre, enredada en las mieles del amor con Andrés, típico petardo que cree que el mundo gira a su alrededor, trabajador el muchacho y hasta de buena familia pero lamentablemente de caballero muy poco. Como cualquier pareja joven se divierten en el ocio de la rumba, el alcohol y sueños a futuro. Con el paso de los años, en el vientre de Samanta se dio inicio al fruto de ese amor y aunque el amor de Samanta es muy grande no alcanza para tomar la decisión de permitir que crezca.

Desde ese punto en adelante se convirtió en una relación de manipulación y maltrato. Fueron muchos años de dolor, resentimiento y desamor hasta que por fin decidieron tomar rumbos diferentes para lograr ser felices con otras personas.

Carolina y Gabriel

Carolina, mujer espectacular, extrovertida, durante sus últimos años de bachiller conoce a Gabriel. Hombre de tez morena, alto, de buenos modales y muy sexy. Como buen ejemplar de nuestra cultura del norte del país, hijo de su mami que disimuladamente es un celoso patológico, manipulador y mantenido. Por razones de la juventud por las que muchas pasamos quedamos embarazadas y no vemos la realidad de ese ser, terminando envueltas en una relación tormentosa de maltrato físico y psicológico, porque amamos al padre de nuestra hija.

Cuando despertamos a la realidad es muy tarde y tenemos un inconveniente de 9 meses para el resto de nuestra vida y tomamos la decisión de no parir más hijos a un HP como este. Comenzando el duro camino de despedida de los sueños de nuestro primer amor, un camino tormentoso y accidentado donde hay momentos de soledad y frustración que genera la duda de que salir de ese círculo vicioso sí vale la pena. Desde el día de la decisión mi mente se abrió a un mejor futuro para mi hija. No sé si hoy estaré mejor que antes; solo sé que ya no hay excusas para mantener a un vago manipulador. Desde ahí juro no volver a parir hijos a un mundo gobernado por machos.

Melissa y Juan

Melissa, mujer trabajadora, emprendedora, conoce a Juan cuando se gradúa de bachiller; fue amor a primera vista durante ese verano. Después de muchos meses de ser la incondicional y de sospechar que era un “Don Juan” Melissa es presentada oficialmente a la familia como la novia. Después de un tiempo queda embarazada, resuelven organizar sus vidas y convivir. Después de años de convivencia y de la estupidez femenina de que él va a cambiar su estilo de vida de soltero a un responsable padre de familia con dos hijos de esa frustrante relación. Sorprendentemente queda nuevamente embarazada de un tercer hijo de Juan y se encuentra en la encrucijada de si vale la pena traer otra vida más a esa disfuncional relación. Con toda las presiones religiosas, sociales y espirituales toma la decisión que marcó su vida en el antes y después de.

Solucionó su problema para los que muchos dijeron “es una cobarde”, otros opinaron que tenía motivos muy personales y válidos. Lo único cierto es desde que tomó la decisión, no hay día en que no vea a sus hijos y se haga la misma pregunta: ¿Cómo hubiera sido? El dolor de madre, de mujer, y la convicción de que no tenía derecho a tomar esa decisión, no se lo ha perdonado y cada mañana de nostalgia vuelve a recriminar la decisión que tomó.

“Tres historias, una sola realidad”

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