Un viaje erótico a través de la piel

Un viaje erótico a través de la piel

Si estás en pareja desde hace algunos años –aunque sea pocos- es muy posible que pienses que ya conoces su cuerpo a la perfección, sabes cómo, cuándo y adonde tocar y también las cosas que no funcionan. Pero estoy seguro de que existen en la piel muchos secretos que tú, y quizás tu pareja, aún no han descubierto.

Es por eso que te invito a hacer un viaje a través de sus zonas erógenas, y que en otro momento ese recorrido sea en sentido contrario, es decir que tu pareja te explore a ti. Es algo así como promover la mentalidad del arqueólogo, que siempre piensa que van a aparecer nuevos tesoros y descubrimientos.

* El primer paso es que cierres los ojos, un par de minutos, e imagines cómo es el mapa erótico de tu pareja. Pensarás en las áreas de su cuerpo que habitualmente recorres, y luego en las que pasas por alto o las que quizás nunca te has detenido a tocar. Lo mismo harás con tu propio cuerpo, un “escáner” paso a paso con el que quizás te sorprendas.

* Ahora viene la tarea para realizar en pareja, y se trata de un masaje erótico de no menos de treinta minutos de duración (cada uno). Es importante que sea planeado, con el objetivo de tener un tiempo y un espacio adecuado.

aceites

* Es recomendable usar aceites o cremas para el cuerpo, para que el contacto sea más suave y placentero. En este caso no se trata del típico masaje, sino de estimular suavemente toda la piel con la yema de los dedos, la palma de las manos, las uñas, una pluma, una flor o lo que deseen.

* Comienza el que quiera, el que recibe primero se recuesta boca abajo, y luego de la primera etapa del masaje se da vuelta y se pone boca arriba. No hay que dejar ninguna parte del cuerpo sin recorrer, salvo las que provoquen sensaciones no deseadas. Será provechoso durante el ejercicio informar a tu pareja sobre cómo deseas que te acaricie, señalando lo que te resulta agradable y dando indicaciones para modificar lo no agradable.

* Durante el primer ejercicio, es preferible no estimular los genitales ni los pechos, y es mejor no tener relaciones sexuales posteriormente. De esa manera te concentrarás en las zonas erógenas del resto del cuerpo, que te aseguro que prometen un mundo de sensaciones.

* Es fundamental durante el ejercicio que te permitas ser egoísta –es decir centrarte solo en tus sensaciones mientras que recibes- y concentrarte en el placer experimentado. Cuando te toque el turno de dar las caricias, te focalizarás totalmente en la satisfacción de tu pareja. Así es la sexualidad, un delicado equilibrio entre el dar y el recibir.

Nota relacionada: El sexo oral y la satisfacción femenina.

Fuente: Discovery Mujer

Temas mencionados en este artículo
Siguiente artículo